LA NUEVA SECCIÓN: CARTAS A LA DIRECTORA

¿NOS GUSTA SER MUJER A LAS MUJERES?

Más de una vez, alguna de las mujeres de este primer mundo en el que tenemos la suerte de vivir nos hemos hecho la siguiente pregunta: ¿Me gusta ser mujer? Sobre todo desde que, hace unos años, una conocida marca de productos para la higiene femenina lanzara esta frase en forma afirmativa en uno de sus spots publicitarios.

La mujer ha ido abriéndose camino en todos los puestos laborales a los que ha tenido acceso, ocupando desde el último peldaño hasta el escalón más alto. Esto no ha sido fácil y mucho menos justo. Seguimos sin poder introducirnos en ciertos trabajos, además del desgastado tema de la remuneración económica, es decir, las diferencias entre lo que gana un hombre y lo que gana una mujer. Aun a pesar de todo ello, continúa la lucha por nuestro reconocimiento.

Reconocimiento que cuesta conseguir si tenemos en cuenta que seguimos siendo las que llevan el peso de un hogar, ya trabajemos fuera de casa o no. Si bien no queremos eludir el hecho de que cada vez los hombres se involucran más en los temas de la limpieza e higiene del hogar, esta obligación sigue recayendo principalmente sobre los hombros de la mujer. Quién no ha llegado a casa tan cansada como su pareja y se ha tenido que poner a organizar el almuerzo para el día siguiente, tender una lavadora o simplemente recoger los platos de la cena. Pero ante esto, como con el tema anterior, no hacemos más que pedir derechos, justicia y equidad, y mientras se consigue, resignadas, seguimos ejerciendo nuestro papel de ama de casa.

Es la mujer, en su papel de madre, la que en la sociedad actual pide la baja por maternidad, la que es “maldespedida” por quedarse embarazada y la que tiene que pedir días por asuntos propios si uno de los hijos se enferma. Es cierto, según cuentan los estudios, que la mujer desarrolla un sentimiento maternal muy fuerte pero, ¿realmente es tanto lo que se desarrolla que consigue hacernos perder nuestra independencia como mujeres trabajadoras...? ¿No hay un sentimiento similar que haga a los hombres poner en peligro su situación laboral por un simple catarro de un hijo? Contra esto, también luchamos. Luchas y luchas que lentamente van dando sus frutos. Deseos de mejoras en la situación de la mujer. Pero sueños y esperanzas que nos hacen mirar atrás y dar empujones más fuertes hacia adelante. Si aún conociendo las verdaderas opciones que tenemos las mujeres de ver y palpar la ansiada paridad en la que tanto gobiernos, como actores sociales, andan inmersos, me preguntasen la cuestión que al principio nos planteábamos, seguramente la mayoría de nosotras responderíamos un rotundo sí. Nos gusta ser mujer, nos gusta saber que todo lo que tenemos ha sido fruto de lo que nosotras mismas hemos logrado.



EXCURSIÓN: LA VOZ DE LA MUJER

Desde este espacio de un blog entre muchos, insignificante quizás para algunos, importante quizás para algunos otros, quisiera dar mi opinión sobre la evolución de las mujeres a lo largo de la historia.

Las mujeres, desde el principio de los tiempos, hemos estado siempre por debajo de los hombres e incluso ha habido etapas en las que hemos sido casi un cero a la izquierda, en las que sólo hemos servido, o mejor dicho, sólo nos han dejado servir para que no se extinga la raza. Es por esto que me siento en la necesidad de dar las gracias y brindar todo mi reconocimiento a todas aquellas mujeres que en su día se sublevaron, alzaron su voz e hicieron ver a la población masculina que género no significa superioridad.

A las mujeres se nos ha denominado siempre como el sexo débil, pero débil, ¿en qué sentido? Si se corresponde a la fuerza física, pues sí; los hombres son, en general, mucho más fuertes que nosotras, pero seamos sensatos: en la sociedad de hoy en día no sirve la fuerza para nada o casi nada, lo que es realmente necesario es la fuerza de la inteligencia, y en eso, las mujeres no somos el sexo débil, somos tan buenas como ellos y no se deberían hacer ya distinciones tan absurdas, … qué más da ser hombre o mujer, niño o niña, ¿acaso no ha quedado demostrado ya que somos todos iguales? Todos aquellos que comulgan con la religión cristiana suelen decir que fue Dios el que nos creo a su imagen y semejanza, sin embargo, ha sido en los momentos en los que la sociedad más se ha separado de la religión en los que la igualdad ha estado más cercana.
Con respecto a las diferencias de género hay dos posturas extremas, el machismo y el feminismo. El que me encuentre realizando una excursión sobre el género y, más concretamente, un reconocimiento a la mujer, no significa que comulgue con ninguna de las dos posturas anteriores. Considero que los extremos, en cualquier ámbito, son perjudiciales y si ambos pensamientos (feminismo-machismo) desaparecieran se evitarían tantos y tantos enfrentamientos que se han dado a lo largo de los siglos entre hombres y mujeres.


Es evidente que las mujeres estamos demostrando, día a día, todo lo que valemos y la verdad, en esta demostración no le debemos nada a nadie; lo que hemos conseguido ha sido gracias a nuestras luchas y reivindicaciones, como por ejemplo, el derecho a la enseñanza, el derecho al voto... Derechos que en la antigüedad un hombre por el simple hecho de ser varón ya obtenía y se podía beneficiar de ellos.

Las mujeres al igual que los hombres conseguiremos ser todo lo que de verdad nos propongamos, pero para ello debemos concienciarnos y eliminar malos hábitos y costumbres que aún son diferenciadores. Por último, si pensamos que de verdad no somos el sexo débil debemos demostrarlo, nuestras antepasadas ya lo hicieron y ahora nos toca seguir a nosotras, junto a nuestros compañeros, con la labor y el ejemplo. Se trata de hacer ver al mundo entero que la mujer no ha sido, no es y no será el sexo débil mientras ella no quiera. Demostremos lo que somos y lo que valemos, pero a diferencia de las últimas décadas, hagámoslo juntos, hombres y mujeres; seamos capaces de demostrar que realmente estamos evolucionando.

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